En medio del colapso económico, el hambre y la falta total de servicios básicos, el líder opositor José Daniel Ferrer ha denunciado un preocupante aumento de muertes en Cuba. Aunque las autoridades guardan silencio absoluto, los testimonios de familiares y activistas apuntan a un panorama cada vez más alarmante, marcado por la escasez, la desatención médica y la ausencia de respuestas oficiales.
Según Ferrer, organizaciones de derechos humanos y residentes en la isla han reportado crecimientos inusuales en fallecimientos asociados a desnutrición, falta de medicamentos, apagones prolongados, y fallos en los servicios hospitalarios. Estas muertes, que normalmente deberían investigarse y registrarse en informes públicos, permanecen ocultas bajo el férreo control informativo del Estado.

Un sistema sanitario colapsado
La crisis del sistema de salud es uno de los elementos más preocupantes. Hospitales sin personal suficiente, falta de insumos básicos, ausencia de medicamentos esenciales y la imposibilidad de atender emergencias han creado una tormenta perfecta que deja a miles de ciudadanos desprotegidos.
Testimonios desde varias provincias aseguran que hay personas que mueren en sus casas por falta de atención, o tras llegar a centros de salud sin capacidad para recibirlos. La escasez de ambulancias, combustible y especialistas agrava aún más la situación.
El silencio del régimen y la censura
Mientras la población denuncia estas tragedias, el régimen cubano continúa centrado en “mostrar estabilidad” ante la comunidad internacional. Los medios oficiales evitan publicar cifras reales y censuran cualquier información relacionada con el aumento de muertes o la crítica gestión gubernamental.
Activistas han denunciado presiones, vigilancia y amenazas por compartir datos o mencionar fallecimientos sospechosos. Según Ferrer, esta falta de transparencia no solo impide conocer la magnitud del problema, sino que pone en riesgo a toda la población al negar información pública vital.
Una población abandonada
Cada día se reportan más familias viviendo entre apagones, falta de comida y hospitales sin recursos. A esto se suma la crisis energética, los altos índices de dengue, chikungunya y otras enfermedades que se expanden sin control.
Mientras tanto, el Gobierno continúa responsabilizando a factores externos y evita admitir que la crisis interna está costando vidas humanas.
Conclusión
La denuncia de José Daniel Ferrer expone una realidad que millones de cubanos viven a diario: un país donde la escasez, la represión y la censura han creado una emergencia humanitaria silenciosa.
La falta de datos oficiales no oculta el dolor de las familias que hoy lloran a sus seres queridos, y evidencia una vez más el profundo deterioro social que atraviesa Cuba. Ante esto, periodistas, activistas y medios independientes tienen el deber de documentar, visibilizar y exigir respuestas que el régimen sigue negando.

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